About Me
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vaya...¡que chismosos son!...conozcanme primero si quieren saberlo jajajaja
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Interests
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Ilustrar, leer, escribir, tocar teclado, tomar fotos, cocinar....en fin, me gusta todo lo que tenga que ver con el arte; compartir con gente que tenga cosas interesantes que decir.Una cervecita y una rumbita ¿por qué no?. Importante: me gusta la sinceridad!!!
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Favorite Music
Peter Gabriel, Yes, Rush,Elefante, Incubus, Depeche Mode, Dream Theater,Jaco Pastorius, Larry Corwell, Robie William (algunas...), U2, Pink Floyd, Bacalao Men, Sting, Tracy Chapman, UB40, Bob Marley, Sublime, Lenny Kravitz, Red Hot Chili Peppers, etc...Es lo que me acuerdo que me guste...por lo demás soy muy abierto a cualquier musica siempre que me guste...
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Favorite Movies
Amelie, El Quinto Elemento, Inteligencia Artificial, Star Wars, El Señor de los Anillos, Piso 13, Matrix, Drácula (ja,ja,ja...mentira la pelicula es francamente un asco), El Silencio de los Inocentes; Yo, Robot,El Planeta de los Simios, Atlantis, Transformers (los efectos y la vendedora de hot dogs solamente), El Tigle y el Dlagon, Gladiador...
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Favorite TV Shows
Lost, La Ley y el orden, CSI, Caso Cerrado, La niñera, El Chavo, (¡noooo... por favor!, ¿hasta cuándo?)...Me gustaba -no sé si alguien en la vida se acuerde- Millenium; X-Files, Caballeros del Zodiaco, Dragon Ball y bueno...como verán no soy muy TVsoso que se diga...!!!
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Favorite Books
Así Hablo Zaratustra, El Yo y el Ello, El Señor de los Anillos, Drácula, La vuelta al mundo en 80 dias, Un mundo feliz, El mundo como voluntad y representacion, Alexandros,El Arte de Amar (Erich Fromm...¡por si acaso!), Caballo de Troya (ja,ja mentira, J.J. Benitez es un farsante!!!) y en fin...cualquier literatura que evite los Best Sellers de moda y los librillos de autoayuda!!!!
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Favorite Quote
yo sólo se que de buen saber no sé nada (Sócrates) ¡Chupate esa mandarina!...papaaaaa!!!
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Journal
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Pretendemos dominar a la naturaleza porque tememos ser dominados por su alma, cuando en verdad ella es una bendición que si bien puede atemorizarnos en algún momento, no obstante nunca nos ha dejado sin alimento o abrigo, o juzgado por parecer bellos o feos, o pobres o ricos, o negado una hermoso amanecer o una bella noche estrellada. Ella es nuestra madre y sin embargo, insistimos en explotarla, contaminarla y en apropiarnos egoístamente de sus recursos, en mancillarla con el cruel mazo de aquello a lo que llamamos progreso.
Y así, decimos con la derecha que hay una crisis alimentaria en el planeta cuando con la izquierda estamos botando los alimentos sin darnos cuenta. Vemos entonces a hombres, mujeres, niños y ancianos morir de hambre y gritamos airadamente: ¿Dónde esta Dios en toda esta injusticia?. ¿Dios?...Dios somos nosotros también, y aquí estamos, culpando a otro de nuestra propia injusticia. ¿Ganancias, perdidas?...¿qué mayor pérdida que la vida de un semejante por preferir el alimento en un basurero que en su boca?. Hablamos de inseguridad y delincuencia y de la necesidad de erradicarla creyendo firmemente que aquello se zanja imponiendo a un hermano sobre el otro, cuando todo eso sólo más violencia, infelicidad y dolor genera. Dolor por ser negado y no ser escuchado, dolor por sentir que a mayor fuerza bruta y sistemática sólo mayor violencia se obtiene.
No hay solución definitiva mientras no entendamos que todos somos Dios en sí . ¿Lástima por el desposeído o por el que muere de hambre?...¿Por qué no sentir lástima de nosotros mismos primero por no darnos cuenta que eso es el reflejo de nuestro propio error, de nuestra “otra cara de la verdad”?...Ese es el monstruo que no queremos ver, que nuestra arrogancia denomina “indeseado”, lo que simplemente marginamos porque ya no hallamos qué hacer con nuestro error. Preferimos vivir –o mejor dicho escondernos- en “nuestro” mundo de fantasías y sueños impuestas por otros que nos quieren hacer creer que sólo esa es la felicidad y que la única manera de obtenerla es explotándonos y/o explotando al semejante; todo ello a guisa de cambiarlo por un tonto metal, plástico o papel al que se le ha conferido el poder de cambiar superficial y fugazmente nuestro ánimo, al que se le ha dado el sitial de Bien Supremo, cuando tras ansiar sus poderes mitigadores del dolor –sin darle otra utilidad que no sea la de llenar el estúpido ego-, sólo más dolor genera. No importa ya si la ignorancia y vacío –espiritual más que intelectual en realidad- nos carcome y se nos trata de llenar con tonterías tales como la moda o un manual de “cultiva ideas positivas y desecha todo lo negativo”, como si el mundo se pudiese definir cual pila alcalina o vestir a antojo sin derecho a la opinión propia.
La Diosa Razón, con su figura perfecta y sus “verdes cualidades”: ella a cambio sólo pide nuestra complicidad; complicidad que aplauda que a aquella hermosa niña se le quite su aroma natural para a cambio entregar su alma al pensamiento iluso de que siempre está gorda y fea y que por ende debe convertirse en un cadáver viviente al que se le insertan un par de tetas de goma digno de las revistas de moda, a que todas sean a imagen y semejanza de aquella estrella que si la vemos bien está más hundida de lo que el flash, el maquillaje y el photoshop nos quieren hacer creer…a que finjamos que esas cosas son las que nos resultan atractivas cuando en verdad a nadie le importa si por las noches ese experimento de exuberancia y pseudosensualidad piensa, siente o llora, sólo importa que al otro día se pinte una sonrisa de autoestima ficticia y siga comprando tales mentiras atroces; a que veneremos una marca como la llave que nos hace ser alguien en una masa donde a fin de cuentas –y por creer en aquel fetiche carente de alma- sólo seremos uno más, aún por ello rechazando cruelmente a nuestro semejante sólo por no poseer algo que lo único que demuestra es cuan inseguros e ignorantes somos de nuestro valor propio, aún sacrificando la vida del otro o la propia; a que se siga neciamente creyendo en aquello de la “imagen bien vista por todos”, cuando en realidad nadie en el fondo de sus instintos cree o practica en lo oculto tales arquetipos idealistas, nihilistas, perniciosos y francamente enfermos y estúpidos; a que vayamos a un templo lleno de rituales y rezos secos y sin vida a aparentar un poco de “moral y sentimiento piadoso” cuando lo que buscamos en el corazón es a un Dios padre –y hasta madre- vivo y verdadero que nos escuche, reconforte y ame sinceramente por lo que somos en el espíritu; en fin… a que no sintamos ni pensemos por nosotros mismos, sino a que por el contrario pasemos el día muertos de la risa a fuerza de valla ud. a saber qué por no sufrir ese vacío que queda después de todo.
Pero precisamente en el error está parte de la solución, de la respuesta. “Para mandar hay que saber obedecer” y el mandato es simple: amor. Amor a la luz y a las sombras, amor a las ideas y a los instintos, a la conciencia y al inconciente, a los “errores” y “aciertos”. Cada uno tiene algo que decir y cada uno el derecho de ser escuchado como pieza necesaria para la integridad del ser; ser que va desde el individuo mismo al Todo al que llamamos Cosmos. Mirar de frente y por un momento al semejante sin que en ello medie juicio francamente tonto de valor alguno. Mirarlo de verdad, con los ojos del alma, con el corazón…simplemente con amor. Dejar que esa fuerza sea la única verdad posible, la semilla que ilumine y guíe el camino capaz de disipar cualquier mentira, prejuicio o dolor dando la paz y las respuestas necesarias para todos. Allí estamos realmente nosotros, después de todo, allí está Dios…
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