| Lágrimas de pesar, verted, y el rostro en señal de dolor, cubrid, doncellas, las liras destemplad y vuestros cantos lúgubres suenen.
La vil ceniza del cabello cubra los sueltos rizos que, volando al aire, digan al par con nuestros ayes tristes: "Murió el poeta."
¿Oís? "¡Murió!", repiten asustadas con flébil voz, las Musas y, aterrado, también Apolo con dolor repite: "Murió por siempre."
Pero mirad, mirad. Ya Melpómene de entre el lloroso grupo se levanta, toma la lira y con acento triste canta; escuchemos.
"¿Quién cortó -dice- la preciosa vida del cisne de la Bética? ¿Qué mano impía, de las ondas siempre claras del Betis, arrancó su amado hijo? ¿Quién fue el osado?"
Llorad, musas, llorad, y descompuestas las trenzas del cabello, dad al viento; la Parca fue quien de su vida el hilo cortó inmutable.
¿Y no temiste? ¿La segura mano al descargar el golpe no temblaba? ¿Su respetable ancianidad, sus años, no te movieron? | 
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Hace mucho tiempo que no pasaba por aqui
espero me disculpes, tenia problemas con el inter
bueno pues cuidate mucho y prometo pasar mas seguido
cuidate y que tengas una bella semana...
Hasta La Siguiente Luna!!